¿DÓNDE ESTABA SATANÁS CUANDO SE DESATÓ EL DILUVIO?
Algunos se preguntan del porqué Satanás no fue exterminado junto con las demás personas y demás cosas que fueron destruidas por el diluvio de 40 días y 40 noche.
Para comprender esto , primeramente tendríamos que preguntarnos cuál es la naturaleza de Satanás. En Hebreo 1:14 tenemos la referencia de que es un ser espiritual. Obviamente, el agua que Dios envió no iba a afectar a un ser espiritual, sin embargo, la escritora cristiana Ellen White, en su visión, nos relata que Dios cuidó de Noé y su familia, y que este diluvio fue tan grande y tan terrible que hasta el mismo Satanás temió por su vida.-
[…] El arca se sacudía y se agitaba vigorosamente. Los animales que estaban dentro de ella expresaban mediante diferentes sonidos su temor descontrolado; sin embargo, en medio de la furia de los elementos, la elevación del nivel de las aguas y las violentas arremetidas de árboles y rocas, el arca avanzaba con seguridad. Algunos ángeles sumamente fuertes la guiaban y la protegían de todo peligro. Su preservación a cada instante de esa terrible tempestad de cuarenta días y cuarenta noches fue un milagro del Todopoderoso. {Historia de la Redención, pág. 70}
¿DÓNDE ESTABA SATANÁS CUANDO SE DESATÓ EL DILUVIO?
Algunos se preguntan del porqué Satanás no fue exterminado junto con las demás personas y demás cosas que fueron destruidas por el diluvio de 40 días y 40 noche.
Para comprender esto , primeramente tendríamos que preguntarnos cuál es la naturaleza de Satanás. En Hebreo 1:14 tenemos la referencia de que es un ser espiritual. Obviamente, el agua que Dios envió no iba a afectar a un ser espiritual, sin embargo, la escritora cristiana Ellen White, en su visión, nos relata que Dios cuidó de Noé y su familia, y que este diluvio fue tan grande y tan terrible que hasta el mismo Satanás temió por su vida.-
[…] El arca se sacudía y se agitaba vigorosamente. Los animales que estaban dentro de ella expresaban mediante diferentes sonidos su temor descontrolado; sin embargo, en medio de la furia de los elementos, la elevación del nivel de las aguas y las violentas arremetidas de árboles y rocas, el arca avanzaba con seguridad. Algunos ángeles sumamente fuertes la guiaban y la protegían de todo peligro. Su preservación a cada instante de esa terrible tempestad de cuarenta días y cuarenta noches fue un milagro del Todopoderoso.
{Historia de la Redención, pág. 70}